jueves, 25 de julio de 2013


DIVERTIMENTOS CELESTIALES



Paco Saínz



















Escribo estas líneas porque me he enterado que hay gente por ahí que se está creyendo lo que dicen una serie de charlatanes de feria acerca de lo que vemos cuando en una noche sin nubes miramos para arriba.

Parece ser que esa tribu de desaprensivos está capitaneada por un tal Newton con lugartenientes que responden a los nombres de Hubble, Kepler, Einstein y otros muchos que, envolviendo su verborrea en apariencias científicas, nos quieren hacer creer que esas maravillosas luces de allá arriba no son sino bolas de fuego y que todo está lleno de radiaciones, explosiones, comidas “astrofágicas” y demás atrocidades, cuando todo se debe a las pasiones y al amor.

Sigue, sigue leyendo y saldrás de ese maremágnum de barbaridades que ya, hasta en las universidades enseñan.

¡Bienvenido al reino de los felices, éste que te presento es nuestro cielo, el cielo hermoso que está esperando que nos enamoremos de él! 

Nota: Son doce divertimentos, uno por cada una de las constelaciones que visita Padre Sol.

Este preámbulo sirve de decimotercero para no olvidar a Serpentario, el sanador, ya que consuelo dan estas historias.




Divertimentos celestiales 1
 











 
Me voy a permitir iniciar aquí una serie de pequeños relatos sobre historias, la mayor parte sabidas por mucha gente y espero me disculpen en aras de aquellos que las desconocen, sobre sucesos acaecidos o inventados, ¡qué más da!, en tiempos de nuestros ancestros.

Disculpad las metáforas. Nada es lo que parece (ahora con los satélites menos).

Hay sitios en los que zonas extensas del cielo entre el Norte y el horizonte no desaparecen con los días. El Norte nocturno pasa a ser mágico, permanente. Siempre volviendo, como Padre Sol.

En algún sitio hay escrito: “...el casquete polar contiene múltiples representaciones míticas (según la primera acepción del diccionario de la RAE, mito es una narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico) o quizás no, digo yo. Gracias a la presencia de estos seres, esta región del cielo pasó a denominarse “la agrupación de las constelaciones reales”.

Casiopea, la Casyapi sánscrita, sentada con una flor de loto en la mano. También Casipati, reina del Cáucaso. O la diosa fenicia Kasseba, protectora de la prosperidad, sentada, con un haz de espigas en las manos (se me antoja pariente de nuestra Cibeles). Los árabes la llamaban la mujer sentada; los romanos solium (trono).

... Y resulta que había en un tiempo unas divinidades denominadas Nereidas. Vivían en un palacio submarino; eran hijas del noble Nereo, pacífico amante de la justicia, y nietas de Madre Gea.

Pues bien, un buen día la coqueta Casiopea viene en jactarse de que ella y su hija (de ésta hablaremos más adelante) ganaban en belleza a las antedichas Nereidas.

Imaginaos el cabreo de las cincuenta beldades.

Ni cortas ni perezosa acuden a Poseidón, que no era tan bondadoso como el anciano Nereo, en demanda de satisfacción.

Poseidón, que no necesitaba de muchos empujones, amenazó con enviar a un monstruo para desolar el país si la presumida no entregaba a su hija. A partir de aquí es otra historia.

 


Divertimentos celestiales 2


El hecho es que la vanidosa la fastidió y aquello fue Troya (eso se diría más tarde y refiriéndose a otras cuestiones).

Tal cabreo tenía el dios, que hubo que buscar la forma de calmarlo y lo que se les ocurrió a aquellas buenas gentes fue que, puesto que Andrómeda, por boca de su mamita, había sido la causante, ella había de ser la sacrificada
.

Y ¿cómo llegaron a semejante disparate?

Aquí aparece otro conocido nuestro: Cefeo.

Aún no se había ido Mahoma a la cueva, pero allá, en Etiopía, se ve que eso de que la mujer camine unos pasos tras el marido ya se llevaba. Y buen cuidado que tiene en su paseo circular la reina Casiopea en seguir tras su rey.

Y va el bueno del papi a consultar al oráculo. No me acabo de creer que fuera taxativo, pues siempre se cubrían las espaldas diciendo algo que valiera para todas las opciones, pero en fin, lo que se nos cuenta, y tiene todos los visos de ser verdad, es que le dijo algo así como “ ... para calmar las iras de las Nereidas y devolver la paz a las gentes, tienes que sacrificar a tu hija Andrómeda. Debes llevarla a la orilla del mar, encadenarla y dejar que el monstruo se apodere de ella”.

Así lo hizo y se volvió al palacio.

Realmente no sé en que punto de la historia la reina Casiopea fue desterrada al cielo. A lo mejor se fue ella sola para no ver el espectáculo.

En esto estaba la bestia, cuando llegó el séptimo de caballería en forma de caballo alado, con su jinete luchó con el monstruo y, como no podía ser de otra forma ya que era amigo del guionista, lo venció, liberó a la bella y el padre se la dio por esposa. A mí me parece que para quitársela de encima.

Lo que no se podía esperar el bueno de Perseo es que los dioses se la iban a colocar justito debajo de su reina. Y, por si fuera poco, el yerno también se fue a vivir con ellos y, encima se trajo al caballo.

Lo que yo creo es que Andrómeda le salió al héroe un poco casquivana, ya que, puestos a darse el pico, lleva no sé cuántos miles de años dándoselo con el caballo.

Al monstruo lo arrojaron al pie de los (en este caso sólo de Pegaso) caballos.

Y así tenemos a toda la familia reunida. Mirad, mirad al cielo.

Cefeo, encabronado y sin mirar para atrás. Casiopea que le sigue sumisa. La niña a los pies de la madre morreándose con el caballo (vamos, esto en tiempos de Franco no se podía decir), la Ballena pisoteada por el equino y el gilipollas (perdón) de Perseo, después de jugársela, va babeando tras las dos. Que digo yo: ¿irá por la hija o por la madre?





Divertimentos celestiales 3



En algunos sitios se identifica el monstruo de las aguas con un dragón.


La historia (también algunos llaman a esto leyenda, cuanto está clarísimo que sucedió tal y como se cuenta) es como sigue.

En realidad el dragón (ya sabemos que va delante del rey Cefeo) no tiene nada que ver con las señoras anteriores.

El monstruo que les tenía ganas sobrevivió con el nombre de Cetus, la ballena y, como no podía ser de otra forma (ya lo hemos visto), está debajo de los esposos y su montura voladora.

El dragón tiene la misión de vigilar el jardín de las hespérides, donde estaban las manzanas de oro que Hera había llevado como dote para sus esponsales con Zeus.

Como vemos nada existe sin el amor.

Eran estas manzanas la fuente de la eterna juventud cuidadas por ninfas y protegidas por el dragón (o serpiente) y su robo fue el último trabajo de Hércules.

Como a todo cerdo le llega su san Martín, el pobre animalito tuvo la mala suerte de encontrarse con el forzudo..., que se lo cepilló a golpe de clava, arma sofisticada de muy alta tecnología, que se usaba contra los monstruos y contra las esposas.

He encontrado dos versiones sobre el evento:

Una dice que el jardín estaba debajo de los montes de Atlas, donde el poderoso sujeta al mundo sobre sus hombros. Cuentan que Hércules persuadió a Atlas para que éste fuera a por las manzanas en su lugar y mientras tanto Hércules sujetó la carga.

Esta versión no nos viene bien, pues Hércules no mata al dragón.

La otra es que él se lo hizo todo.

Este último trabajo supuso el que a Hércules le regalaran un apartamento en el Olimpo.

La diosa quiso que se recordase a su fiel guardián y lo puso allá arriba para que todos disfrutemos con su contemplación. Podemos observar cómo el dragón dirige sus fauces hacia Hércules en un vano intento de venganza.

Ya veis, todo por una boda.

Las perdices no sé dónde figuran, pero prometo indagar sobre ello.

Ahí va un dibujo del divino Hevelius en el que se muestra lo dicho.


PD.

Si alguien puede ampliar estas verídicas noticias, que no se corte.

De agradecer sería, también, la denuncia de errores y falsedades. No me perdonaría confundir al personal.




Divertimentos celestiales 4
  
Creo que me será imposible encontrar tantas historias como las que pululan alrededor de la Osa Mayor.

Realmente, cuando vamos a observar, quizás una de las primeras miradas se nos va hacia ella, aunque sólo sea (con permiso de Casiopea) par descubrir a la esquiva (en el ocaso) Polaris.

Vamos a ver que eso le ha pasado a la humanidad desde que lo es.

Ya en el neolítico se la conocía, y se han encontrado dibujos sobre conchas fosilizadas.

Los clásicos la llamaban Foinicie y los fenicios Dubé. No sé porqué, pero los árabes llamaron casi igual (Dubhe) a la estrella por todos conocida.

Paciencia os pido pueblo ya que Job la tuvo y en su libro aparece con el nombre de Mezarim.

Los egipcios la describían como un hipopótamo y menos  mal que Óbelix no era muy ilustrado pues si se llega a enterar que sus sabios congéneres la identificaban con un jabalí no sé qué iba a ser de nosotros para llegar a la polar, pues que en las tripas de nuestro orondo amigo deberíamos hurgar para encontrar el camino.

Afortunadamente usaba el trueque con sus menhires pues en algunas monedas figuraba y capaz de comérselas era.

Los griegos la llamaban Arctos, que significa OSO y de este vocablo deriva el de ártico, para referirse a las tierras del norte. A veces incluían a Bootes llamando al conjunto el carro de Boote, el arado que empuña el labrador (Boote).

También la llamaron Calixto (la bella) y Hélice (la envolvente) por su perpetuo girar alrededor de su pequeña réplica.

Hasta aquí esto es lo que hay, pero ¿qué fue lo que pasó?, ¿cuál es la historia verdadera entre tanta confusión?

Pues ya nos lo podemos imaginar, ¡cómo no!, el amor (lo siento, yo no me lo he inventado y siempre tenemos que volver a él) es el causante de todo este lío del cielo y esos  puntitos brillantes que unos estudiosos, pertenecientes a la tribu de los engañadores, nos dicen que son bolas de fuego, cuando está clarísimo que son reyes, reinas, animales y otras cosas.

Pero esto lo dejaremos para después, que ya he abusado bastante de vuestra paciencia.
Divertimentos celestiales 5

 
Y andaba por allí el salido de Zeus que no dejaba doncella sin mancillar ni efebo sin catar.
Calixto, la hermosa reina de Arcadia y madre del cazador Arkas, fue objeto de las miradas del todopoderoso, y prendose de ella, y no disimuló lo suficiente pues Hera, que no daba abasto para estos menesteres, decidió que no había llegado el momento de que le naciesen protuberancias en las sienes. Así es que, ni corta ni perezosa se dijo, “Chica, yo lo valgo y esa mortal no” y en osa la convirtió.
Y, como en toda tragedia, andaba su hijo de cacería y si no la mató fue porque Zeus se la llevó al cielo. Y mucho debía quererla, pues la puso en lugar preferente.
Arkas murió de dolor (¡eso era un hijo de los de antes de la guerra!) y también fue llevado al cielo junto con su perro. Ahora los podemos ver formando las constelaciones del Labrador y la Osa menor.
A la Polar se la conocía como Cinosura (la cola del perro) y Arturo significa “el ojo del guardián”, ya que está vigilando a su madre, vaya a ser que a Hera le de por rematar la faena.
Y luego hay otros pueblos que, en su confusión, no sabían por dónde se andaban, porque ¡mira que el despiste de los egipcios diciendo que es el dios Seth!, ¡pues anda que los chinos (no sé si ya entonces se dedicaban a fabricar esos artefactos en forma de tubo por los que más de uno mira y no ve más que cosas sin sentido, todas llenas de aberraciones) decir que era un carro agrícola con su barra (Alioth, Mizar y Alkaid) a guisa de calendario marcando la primavera cuando apunta a oriente, el verano al sur..., etc ( eso decían o algo así, que, a lo peor era al revés. Con un engañabobos informático tipo Carte du Ciel de esos que usa la gente se puede ver cómo era).
Ya seguimos, que la Osa va a invernar, aunque resucitará.



Divertimentos celestiales 6
 
Ya en la Edad Media, el cornudo del Arturito (la femme otra vez) también tenía en ella a su carro, no sé si para llevarlo a Ginebra (supongo que le daba igual la mujer que la ciudad); y, ¡cómo iba a sorprenderme!, la carroza del Emperador en Japón.

Por cierto que, en el país del de la mesa redondita,  el viudo de la hermosa y hoy esposo de la “mas bella del mundo” quizás se sienta orgulloso de mirar y ver a la Carroza de Carlos. No sé si entre tampax y tampax habrá tenido tiempo de darse cuenta que a su antecesor, el rey primero de los de dicho nombre, le es debido el honor.

Y nuestros vecinos de abajo / derecha, los de la espada torcida, tan alegres ellos, vieron un ataúd, pero no queda aquí la cosa pues, siguiendo su costumbre a las estrellas de la barra del carro las identificaban con las plañideras, ya que no hay entierro que se precie si ellas faltan.

Me falta por descubrir el nombre del muerto.

¿Y nosotros, que todo lo achacamos a milagro celestial? ¿Cómo no íbamos a entrar en tamaño enredo? ¿Dónde quedaría el sincretismo tradicional?

¡Agárrense que vienen curvas!

Ni  más ni menos que Lázaro que se levanta ante las tres mujeres sagradas (Marta, María y la de Magdala).

Por otro sitio de nuestra cultura, vemos convertida a la osona en la barca de san Pedro y a la osita en San Miguel y Casiopea en María Magdalena. ¿Veis?, aquí no andamos muy lejos. Un enorme follón medieval, como diría Merlín.

¡Claro que confundir a Cefeo con San Esteban (sí, sí, hasta eso), me parece excesivo!



miércoles, 24 de julio de 2013

Taller de Astronomía con voluntarios de Cruz Roja Española

El pasado 10 de Julio, colaboramos con un taller de observación astronómica en el Campo de Trabajo ambiental P.N. Teide, organizado por Cruz Roja. En la foto los asistentes al taller con la Vía Láctea al fondo.
La observación se realizó en una primera etapa a simple vista, reconociendo tanto las constelaciones que estaban presentes en ese momento y la Vía Láctea, y sobre todo aprendiendo a orientarse en el cielo, y una segunda parte del taller consistió en la observación por parte de los participantes, a través de unos prismáticos Vixén 20x80 montados sobre un robusto trípode Mamfrotto con su correspondiente cabezal. Con este instrumentos se pudieron observar objetos de cielo profundo, tales como galaxias, cúmulos globulares, cúmulos abiertos, nebulosas difusas e incluso el planeta Saturno.
Todos los asistentes quedaron muy satisfechos por la experiencia, incluso a algunos más interesados, se les dio unas indicaciones para iniciarse en la astrofotografía pudiendo realizar unas fotos con las que quedaron muy encantados y se llevaron un gran recuerdo para casa.




En la foto los asistentes al taller con la Vía Láctea al fondo. 

Foto y taller impartido por David Hernández Ojados.


lunes, 16 de enero de 2012

Visita de Red Eléctrica de España al Observatorio del Teide.


Ha comenzado el ciclo de eventos para el año 2012 con la visita de Red Eléctrica de España a las instalaciones del Observatorio del Teide el 14/01/12. Los asistentes con un marcado perfil técnico, mantuvieron en todo momento un gran interés en la charla sobre  espectrografía, así como en los talleres de paisaje astronómico y de astrofotografía. Finalmente y después de un paréntesis para el café, visitaron el telescopio MONS.